Sobre la Energía Femenina...

Actualizado: 8 abr


Llevo unas cuantas semanas bastante callada. Cuando las parlanchinas callamos, algo importante está sucediendo. Y creo que, en mi caso, ha habido una gran sacudida en mis creencias más profundas… Ha pasado un terremoto, y aún siento réplicas, y la tierra se sigue asentando y moviendo…

Estoy tomando un curso maravilloso sobre el despertar del poder femenino. Y me ha dado la oportunidad de reflexionar sobre varios aspectos de mi comportamiento, de mis creencias, de mi identidad, etc. Estaba recordando que durante mi adolescencia me sentí muy atraída a las creencias Wiccas y Neopaganas.

Durante ese tiempo, me metí mucho en el estudio de estas religiones antiguas y algo en mi interior hizo click. Recuerdo que por un buen rato había estado muy peleada con mi religión de herencia –el Catolicismo- por la forma en que a lo largo de la historia han contribuido, en mi opinión, al machismo que impera en nuestra sociedad. A parte de otra serie de conflictos que tengo con el Cristianismo, de lo que no hablaré ahora.

La primera vez que escuché hablar de estos conceptos de Dios con una naturaleza dual –femenina y masculina, cruel y amorosa, vengadora y compasiva, pasiva y activa, etc.- algo en mi interior se acomodó como una pieza de rompecabezas que has buscado por largo tiempo. De ahí comencé a ver otros aspectos de estas religiones, y algunas cosas se acomodaron mejor que otras.

Con el pasar de los años, creo que me desconecté bastante de mi espiritualidad y dejé de investigar aquellos conceptos, me hice mi propia idea de Dios, y realmente dejé todo el tema a un lado.

Ahora que comencé con este curso, salieron a la luz varias verdades que había descubierto hace mucho tiempo, y que estaban enterradas bajo conductas y creencias dictadas por el día a día de esta sociedad en la que vivimos. Una de las cosas que en este momento sacudió mi mundo es cómo la sociedad actual está regida por una gran energía masculina.

No estoy hablando del machismo, ni de la igualdad de género, ni nada de eso. Estoy hablando a nivel energético.

Si hablamos de la naturaleza masculina y la naturaleza femenina, cada energía tiene sus propias características.

La naturaleza masculina es activa, es el hacer, es el guerrero, el protector, el proveedor, son los objetivos claros, es el dar, la energía que provoca un cambio, el control, la independencia…

La naturaleza femenina es pasiva, es el recibir, el dejar que suceda, es la entrega, el fluir, la flexibilidad, la adaptación, la sensualidad, el caos, lo impredecible, la intuición, la fertilidad…

No existe bueno y malo, y no hay uno mejor que el otro. En toda la naturaleza, en el universo, necesitamos ambas energías para ser. El balance entre ambas naturalezas es fundamental para que cada cosa en el universo sea lo que es.

Si analizamos el momento social en el que vivimos, es una época en la que idolatramos la energía masculina y juzgamos la energía femenina. Es el momento del hustle, de hacer, de luchar, de fijarte metas y cumplirlas, de hacerte tu propio destino; seas hombre o mujer.

Juzgamos duramente a la persona que es feliz con lo que es, a quienes nos parecen flojos, a quienes aceptan su situación, a quienes se adaptan, a quienes disfrutan demasiado de cualquier cosa.

Pero no podemos ser nosotros mismos, y esa versión idealizada que hoy está tan de moda –la mejor versión de nosotros mismos- si no hay un balance entre estas dos energías.

No puedo pasarme la vida tirada en la cama, esperando que los astros se alineen, aceptando todo y dedicada al placer. Pero tampoco puedo pasar mi vida trabajando todo el tiempo, enfocada en mis metas y viendo la forma de alcanzarlas, luchando día y noche por lo que quiero y “haciendo”. ¿Por qué la segunda opción no suena tan mal como la primera?

Vivimos en un mundo en el que hoy la energía femenina es condenada.

Y después nos preguntamos ¿por qué no soy feliz? Pues porque el equilibrio no es un resultado deseable, sino que es FUNDAMENTAL para nuestra felicidad.

Necesitamos de ambas energías para lograr nuestros sueños. Tenemos que trabajar por lo que queremos, pero también es importante estar abierto a las oportunidades y ser flexibles ante el cambio. Necesitamos tener claridad en nuestros objetivos, pero también es importante soñar más allá de las limitaciones que percibimos como ciertas.

Ahora sí, hablando de género, como mujeres tenemos una gran conexión con esta naturaleza femenina, que estamos cerrando por nuestra hambre de triunfar en este mundo de hombres. ¿Pero qué es el éxito? ¿por qué asociamos ser femenina con ser débil? ¿por qué huimos de nuestra parte emocional por miedo a no ser “tomadas en serio”?

En fin, estos son algunos pensamientos que han llegado a mí en este amplísimo tema. Seguramente seguiré escribiendo y reflexionando sobre esto, pues se me hace súper interesante y veo muchas áreas que quiero desarrollar.

Gracias por leerme, y si tienes comentarios al respecto, me encantaría continuar la discusión. ¡Hasta la próxima!

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