Aquí inicia el viaje (interior)

Actualizado: 8 abr



No sé bien para dónde va esto, pero supongo que un blog es, en esencia, el recuento de un viaje.


Mi viaje comenzó con mi vida, supongo. Desde que tengo memoria, la espiritualidad fue una gran parte de mi vida. Siempre tuve mucha curiosidad por Dios, por saber cómo lo veían otras personas. El dogma siempre me molestó, me causaba muchas dudas aún de niña. E imaginaba que cada religión tendría su propio cielo, su propio infierno, y su propio lugar para las almas después de la muerte.



Ese es otro tema que siempre me ha fascinado. Ahora que lo pienso, es extraño. Jamás experimenté la muerte de cerca. Lo más cercano que tuve fue la muerte de mi abuelo paterno ya a los veintitantos años. Y lo sentí fuerte. Pero siempre he sentido la muerte cerca.



Llevo años buscando en diferentes religiones, creencias, conceptos, teorías, ideologías. La religión católica es la que más me provoca rechazo, por ser la religión en la que crecí. Especialmente -aún antes de saber del feminismo- siempre me hizo mucho ruido el papel que le daban a las mujeres. Siempre me fascinó Dios. Incluso, cuando era adolescente, pensaba que me gustaría ser sacerdote (de no ser porque era mujer, y a las mujeres no les permiten el estudio profundo, como a los hombres).


Ahora, mientras escribo, recuerdo ese anhelo del Sacerdocio. Lo había olvidado…



Y de hecho, eso hice por mucho tiempo. Lo olvidé. Lo enterré. Porque mis creencias y prácticas “brujeriles” incomodaban mucho a mi mamá. Y porque jamás encontré eco en mis amigos y conocidos. Al ir creciendo y salir de la adolescencia lo guardé en un cajón y me metí de lleno a “ser adulta”.


Obviamente no funcionó. Hasta mis treinta años me sentí perdida. He tenido logros, por supuesto, pero me supieron vacíos la mayoría de ellos. Mi vida se encontraba en la inercia de la vida, que era mi miedo más profundo de adolescente. Afortunadamente tuve la buena cabeza de no meterme en un matrimonio, ni de tener hijos. No porque no los deseé, sino porque ahora tengo claridad de lo que quiero en una relación; algo que antes jamás tuve.


Creo que mi historia comienza a los 30 años. Y es ahora, a mis 33, que resucito. Como Cristo (en quien ahora sí creo).



Este es un viaje al interior. Porque hoy sé que primero hay que conocernos, reconocernos, morir y resucitar muchas veces, para poder materializar en el mundo externo ese mundo interno que hemos construido.


La primera vez que escuché sobre el Sagrado Femenino fue hace un año, tal vez… Y me hizo mucho ruido. Como la mayoría de las mujeres modernas, sentía un gran rechazo a todo lo que sonara femenino. Tenía el rechazo a lo femenino tan interiorizado, que siempre me jacté de “tener muchos más amigos que amigas”, de “no entender eso del síndrome premenstrual”, de “que a las mujeres en general les encanta el drama, pero no a mí”, y otra bola de estereotipos que utilicé durante toda mi vida para entrar en el mundo cool de las chicas que “no son como otras mujeres”.



Recuerdo que en algún curso o conferencia comenzaron a dar adjetivos de energía femenina, para que sintiéramos qué nos hacía ruido. Caos, cambio, agua, recibir, rendición, devoción, nutrir, amor incondicional, cuerpo, sentir, movimiento, cuenco, vacío, creación… Varias de esas palabras me provocaron un tremendo rechazo las primeras veces que las escuché (me alegra comprobar lo mucho que he cambiado en este año).



En fin, que mi viaje comienza con este primer descubrimiento sobre el Sagrado Femenino.


Existe un Sagrado Femenino y un Sagrado Masculino. Y ambos están muy lejos del patriarcado, pero también del matriarcado. Se trata de un balance. De dos energías que todos tenemos dentro, pero cuyo balance ha sido destruido por las costumbres e ideas que hemos reproducido en los últimos 2000 años. Y ahora, necesitamos aproximarnos al balance a través del femenino.


¿Porqué la energía femenina es primero? Porque todos fuimos iniciados en este plano de existencia a través de una mujer. Ahora necesitamos volver a ese útero, a ese Sagrado Femenino para poder re-estructurar el balance. Hombres y mujeres necesitamos recordar nuestra naturaleza Sagrada, iniciarnos en el Sagrado Femenino, sanar nuestro masculino herido, para que pueda hacerse Sagrado también. Ese es el matrimonio Sagrado, la llamada sexualidad Sagrada (que ahora se va poniendo de moda). Pero es interna, antes que nada.


Aquí inicia este blog, donde te iré compartiendo mi aprendizaje. Por fin he encontrado un Sacerdocio que me permite estudiar y conocer a fondo todo lo que deseaba sobre Dios. He elegido vivir el Sacerdocio del Sagrado Femenino de la mano de María Magdalena y Yeshua, ambos Maestros Sagrados que encarnaron a Dios, y cuyas enseñanzas por fin cobran sentido en mí. Pero te contaré más sobre esto la próxima vez que nos leamos.

Bendiciones.

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