¿Crees las historias que te cuentas?

Actualizado: 8 abr

Las creencias filtran cómo vemos la realidad. Podemos cambiarlas, y podemos contarnos historias diferentes; creando una realidad diferente HOY.



QUERIDX MAGX,


Estos días he estado trabajando mucho en las creencias, y me puse a reflexionar en varios puntos. Como siempre, te cuento mis descubrimientos, aprendizajes, y mis propias conclusiones. Te comparto esto con el deseo de que puedas tomar algo que te sirva. Tú pásalo por tu filtro y saca tus propias conclusiones.


Pero vamos por partes. Quiero comenzar con dos premisas importantes sobre las creencias y su naturaleza aparentemente inamovible.



PREMISA 1: Todo es una creencia.


La realidad no es una y no es inalterable. Cada persona experimenta la realidad según su propia perspectiva. Y las creencias son esos lentes que le ponen filtros a la realidad, determinando cómo la experimentamos.


Me impacta pensar que aún la misma experiencia, compartida por personas "similares" (como hermanos, por ejemplo, que en teoría tienen creencias y experiencias de vida casi iguales) pueda ser vivida de formas tan distintas.


No existe UNA realidad. La realidad que experimenta cada uno de nosotros depende de las creencias que elegimos creer.


PREMISA 2: Cada persona elige sus propias creencias.


Este es otro punto que a veces me discuten y que yo misma no había comprendido hasta ahora. Vamos a decir que el 80% de nuestras creencias son inconscientes (en eso se basan para decir que uno no elige sus creencias). Pero aún el hecho de que sean inconscientes no quiere decir que deban permanecer así para siempre, o que no podamos hacer nada por cambiarlas.


La ignorancia es un pretexto que funciona muy bien hasta cierto punto. Pero llega el momento en que ya no podemos escudarnos en ella. Cada uno de nosotros elegimos nuestras creencias y hay formas de traer nuestras creencias inconscientes a la consciencia, para poder trabajarlas.


¿Qué historias te cuentas?


AMO esta pregunta.


Si miramos al pasado y analizamos cada una de las experiencias que nos han traído hasta aquí, podemos diferenciar entre los hechos y las historias que nos contamos para darle significado a esos hechos.


Digamos que muere uno de nuestros padres. Puedo contarme la historia de que se fue a un lugar mejor porque cumplió su misión en esta vida. Puedo contarme la historia de que me abandonó cuando era muy pequeña y jamás se lo perdonaré. Puedo contarme la historia de que me está esperando en algún lugar invisible y que me cuida desde ahí. Puedo contarme la historia de que olvidarlo y seguir adelante sería traicionarlo… Hay tantas historias que puedo contarme a partir de un solo hecho. Y, más aún, esas historias determinan cómo viviré los próximos años.


Es cierto que nadie nos dice eso cuando somos niños. Y que ya en nuestra vida adulta traemos arrastrando miles de historias y creencias que comenzaron en la infancia, cuando compramos las historias que otros nos contaron.


Pero llega un punto en el que somos responsables de nuestras propias historias y creencias, ¿no crees?


Ahora mismo estoy haciendo un ejercicio de escribir todas las creencias que voy encontrando en mí. En una hoja de papel, voy escribiendo durante la semana todas las creencias que van saltando en mi cabeza durante el día. Las más arraigadas, las que no dudo ni tantito, pero también las que creo un poquito, o las que he oído por ahí y no estoy segura si creo. Al final de la semana quemo esa hoja. Me encantan esos ejercicios de psicomagia, en donde físicamente puedo destruir cosas, en este caso mis creencias.


¡Y no sabes cuántas creencias saltan en un solo día! Es que toda nuestra realidad se forma de creencias…


El ser humano tiene la ventaja de poder reflexionar sobre sus propios pensamientos. Usemos este regalo para viajar el pasado y revisar nuestras historias.


¿Podemos cambiar el pasado?


No podemos cambiar los hechos, pero ¿qué tal si podemos cambiar las historias que nos contamos? En vez de contarme una historia en la que soy víctima ¿por qué no me cuento una historia en la que soy responsable de mí misma? En vez de contarme una historia de escasez ¿por qué no me cuento una historia de agradecimiento por todo lo que he tenido? En vez de contarme una historia de rechazo ¿por qué no me cuento una historia en la que aprendo a aceptarme incondicionalmente?


No es fácil. Pero es posible.


Y ¿si trabajamos en nuestras creencias y en las historias que nos contamos, crees que podamos cambiar nuestro presente-futuro? Yo creo que sí. Cambiando la forma en que nos vemos ahora -nuestra identidad- nuestra realidad cambia por completo.


En eso estoy trabajando ahora, querido Mago. Espero que te encuentres bien, y que sigas abriéndote a la magia de la vida.


Con amor,


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